Resumen de la triste noticia
Fallece Vigilante de Seguridad armado de 64 años, empleado por la empresa Prosegur y destinado al Museo Würth en la localidad de Agoncillo (La Rioja, España), falleció mientras cumplía su turno de tarde.
Según los primeros indicios su fallecimiento, confirmado por los servicios de emergencia, del 112, un infarto habría causado el fallecimiento ocurrido durante el trabajo.
Este caso se ha convertido en el primer accidente laboral mortal registrado en La Rioja en 2026. Los sindicatos UGT y CCOO han lamentado el suceso, convocando minutos de silencio y concentraciones para recordar al trabajador y han exigido una investigación exhaustiva de las circunstancias en las que se produjo.
Asimismo, han subrayado la importancia de realizar reconocimientos médicos periódicos para detectar riesgos laborales y prevenir futuros accidentes.
Vigilante de seguridad, profesión subestimada
El fallecimiento de este profesional ha reactivado el debate sobre las condiciones laborales de los vigilantes de seguridad, la necesidad de que su profesión sea oficialmente considerada como de riesgo y penosa.
Los sindicatos han enfatizado factores estructurales que caracterizan este tipo de trabajo y que contribuyen a un desgaste físico y mental importante a lo largo de la vida laboral:
- Jornadas exigentes y prolongadas: Jornadas de hasta 12 horas, en muchos casos en solitario.
- Ritmos continuos de vigilancia y largos desplazamientos a pie dentro de instalaciones amplias.
- Turnos nocturnos y rotativos, que afectan los ritmos circadianos y la salud cardiovascular.
- Exposición potencial a situaciones de tensión o riesgo físico, aunque el trabajo se desarrolle en espacios cerrados como museos, centros comerciales o estaciones. Los representantes sindicales han señalado que mantener en activo a trabajadores de más de 60 años en funciones tan exigentes aumenta los riesgos de enfermedades laborales graves y eventos súbitos como infartos, precisamente como el ocurrido en el Museo Würth.
Conexión con la reivindicación de jubilación anticipada
El caso reciente ha servido de argumento para reforzar una reivindicación de larga data en el sector: el reconocimiento de los vigilantes de seguridad como profesión de riesgo o penosa, de modo que puedan acceder a coeficientes reductores y jubilación anticipada con menos penalizaciones.
Este reclamo se basa en que las exigencias de la profesión —jornadas extensas, estrés constante, turnos nocturnos y desgaste acumulado— generan problemas de salud que se acumulan con los años. Frente a la normativa general que sitúa la edad de jubilación entre los 65 y 67 años, los sindicatos argumentan que mantener plantillas envejecidas realizando este tipo de labores agrava la salud de los trabajadores y puede incluso derivar en tragedias laborales evitables.
La reclamación de los sindicatos incluye:
- Que la profesión sea incluida formalmente en los listados de actividades con derecho a coeficientes reductores para jubilación anticipada.
- Que se reconozca el carácter penoso y potencialmente peligroso del trabajo de vigilancia, algo que no está claramente contemplado en las categorías actuales de la seguridad social.
- Que se revise y se actualice la prevención de riesgos laborales para este colectivo, incluyendo medidas concretas de apoyo y seguimiento de la salud.
Impacto social y laboral en el sector de la seguridad privada
Este suceso pone de manifiesto una problemática más amplia del mercado laboral español: la falta de protección adecuada para trabajadores que desempeñan funciones exigentes sin reconocimiento explícito en la normativa de riesgos laborales ni en los regímenes de jubilación anticipada.
La muerte de un vigilante de seguridad en el cumplimiento de su trabajo suscita un debate no solo sobre la prevención y la seguridad en el puesto, sino sobre cómo la sociedad valora y protege a estos profesionales que, en muchos casos, realizan tareas esenciales con salarios ajustados y bajo condiciones exigentes.
La reivindicación de sindicatos y trabajadores de la seguridad privada sigue siendo que la jubilación anticipada y el reconocimiento de riesgo no sean solo un principio normativo en estudio, sino una realidad efectiva que evite que personas con décadas de servicio acumulado y desgaste físico permanezcan en actividad hasta edades avanzadas con un elevado riesgo de problemas de salud que pueden terminar en tragedia.